No todos los vídeos corporativos necesitan sonar corporativos. Y cumplir 100 años tampoco significa que una marca tenga que sonar solemne, institucional o mirando constantemente hacia el pasado.
A veces, precisamente, el reto es el contrario. Contar un siglo de historia y conseguir que siga sonando cercano, vivo y actual.
Eso fue lo que trabajamos en la locución de 100 años de Serpis. La aceituna que nunca falla, el vídeo creado para celebrar el centenario de una marca que forma parte de la historia de muchísimas familias.
El briefing vocal era aparentemente sencillo. Una voz desenfadada y joven, porque Serpis es una marca disfrutona. Pero al mismo tiempo profesional, clara y bien articulada. Y ahí estaba precisamente el reto.
Porque sonar natural no significa simplemente “leer como si estuvieras hablando”. La naturalidad también se interpreta.
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Cien años de historia no tienen por qué sonar solemnes
El guion empieza casi como empieza una buena historia: Primero solo hay uno.
Y desde ahí nos lleva hasta Cándido Miró, que en 1926 comenzó a comercializar aceitunas rellenas de anchoa en Alcoi y terminó creando no solo un producto, sino toda una categoría.
Una entrada así pide algo muy diferente de una voz institucional. Necesita espacio. Necesita curiosidad. Necesita que quien escucha tenga la sensación de que alguien le está contando algo, no presentando una cronología empresarial.
Por eso mi punto de partida fue evitar ese tono excesivamente grave o trascendente que aparece a veces cuando hablamos de aniversarios, historia o legado. La propia historia ya tiene peso. La voz no necesita añadírselo artificialmente.
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“Joven y desenfadada” no significa informal
Esta es una de esas indicaciones que parecen muy claras hasta que te colocas delante del micrófono. Porque una voz puede intentar sonar joven y acabar demasiado casual.
Puede intentar sonar desenfadada y perder autoridad. O puede intentar sonar profesional y acabar cayendo directamente en el registro corporativo de siempre.
Para mí, la clave estaba en encontrar un punto intermedio:
- Naturalidad, pero con precisión.
- Energía, pero sin sobreactuar.
- Sonrisa, pero sin convertir cada frase en publicidad.
- Buena articulación, sin que se perciba el esfuerzo.
- Ritmo ágil, dejando respirar los momentos importantes.
- Y, sobre todo, una sensación de voz hablada.
Porque Serpis no estaba contando únicamente la historia de una fábrica. Estaba hablando de disfrute, familias, mesas compartidas, trabajadores, proveedores y generaciones enteras que han crecido junto a la marca.
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Cuando el guion empieza a hablar de personas, la voz también cambia
Hay un momento especialmente bonito en el texto. Después de explicar cómo nació la empresa, el guion deja de hablar únicamente de productos y comienza a hablar de personas. De familias. De empleados. De proveedores. De generaciones que se pasan el relevo. De Loli, que conoció allí a su marido y trabajó durante 43 años. De su hijo Francesc. De más de cien familias que forman parte de esa historia.
Y cuando cambia lo que estamos contando, también debería cambiar ligeramente cómo lo contamos.
Aquí la voz puede acercarse. La respiración puede ser más tranquila. Las pausas pueden tener más intención. No hace falta subrayar emocionalmente cada palabra.
Muchas veces, cuanto más humana es la historia, menos necesita la voz demostrar que está emocionada. Necesita simplemente estar presente.
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La naturalidad también está en las pequeñas decisiones
Cuando hablamos de una locución natural, a menudo pensamos únicamente en el tono. Pero para mí intervienen muchas más cosas. Dónde hago una pausa. Qué palabra dejo caer. Cuál merece un pequeño apoyo. Cuándo acelero ligeramente. Cuándo una frase necesita más aire. O cuándo una enumeración debe dejar de sonar como una enumeración.
Son decisiones pequeñas, pero cambian completamente la sensación de escucha.
En una locución como ésta, intento que la sintaxis escrita se transforme en pensamiento hablado. Que las frases parezcan aparecer mientras se cuentan. Que haya intención detrás de ellas.
Porque una voz humana no produce todas las palabras con el mismo peso, el mismo ritmo ni la misma melodía.
Y precisamente ahí aparece gran parte de esa espontaneidad que buscamos cuando una marca nos pide una voz natural.
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Y entonces llegan los datos
Hay otro cambio interesante hacia el final del vídeo. La historia se transforma progresivamente en crecimiento.
De un primer local a una fábrica de más de 16.000 metros cuadrados. De las aceitunas deshuesadas a mano a una tecnología capaz de procesar millones cada día. De un producto a más de 600 referencias. De un mercado local a más de 50 países.
Aquí la locución necesita avanzar. Hay una progresión. Un crescendo. Pero tampoco quería convertirlo en una sucesión de grandes cifras dichas con voz de tráiler.
Los datos tienen que transmitir dimensión, pero seguir perteneciendo a la misma historia que empezamos contando unos minutos antes. Así que el ritmo aumenta ligeramente y aparece algo más de energía, manteniendo la naturalidad de la pieza.
Porque una buena interpretación no debería hacer que el espectador piense: “Qué voz tan potente”.
Debería hacerle pensar: “Qué historia tan interesante”.
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Tradición y futuro pueden convivir también en la voz
Todo el relato del centenario se sostiene sobre una idea que Serpis utiliza también en su comunicación actual: crecer e innovar sin olvidar el origen.
Y vocalmente me parecía importante conservar exactamente ese equilibrio.
Hay pasado. Hay legado. Hay orgullo. Pero también hay movimiento. Tecnología. Innovación. Y futuro.
El propio guión termina mirando hacia delante: innovar sin olvidar de dónde venimos, imaginar el snack del mañana y continuar creciendo.
Por eso, tampoco quería una voz nostálgica. Quería una voz que pudiera mirar hacia atrás con cariño y, un segundo después, seguir caminando.
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Una voz natural no es una voz sin técnica
Esta es quizá una de las ideas más importantes que me llevo de proyectos así.
Cuando un cliente me pide una voz natural, no interpreto la indicación como: “haz menos”.
La interpreto como: haz que no se note todo lo que estás haciendo.
Respiración. Articulación. Ritmo. Pausas. Énfasis. Melodía. Intención. Energía.
Todo sigue estando ahí. Solo que al servicio del mensaje.
Porque el objetivo de la técnica no es que la locución parezca más técnica. Es conseguir que la persona que escucha se olvide de que hay una locutora leyendo un guion y simplemente entre en la historia.
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Un buen briefing abre el camino
También me gusta este proyecto porque demuestra algo importante en cualquier producción audiovisual.
No siempre necesito recibir veinte indicaciones para empezar a trabajar una pieza. En este caso había dos ideas extremadamente útiles: desenfadada y joven, pero al mismo tiempo profesional y bien articulada. Y una referencia audiovisual.
Eso ya me permite hacerme muchas preguntas antes de pulsar REC:
- Qué edad emocional tiene esta marca?
- Cuánta energía necesita?
- Estoy contando, celebrando o vendiendo?
- Qué palabras necesitan peso?
- Dónde debe aparecer la sonrisa?
- Cuándo debo desaparecer para dejar trabajar a las imágenes?
Interpretar un briefing forma parte del trabajo.
Y cuanto mejor entiendo la intención que existe detrás de esas pocas palabras, más cerca puedo estar de la primera toma que necesita el cliente.
De hecho, en mi servicio profesional reviso antes de grabar precisamente intención, ritmo, público, timing y dificultades del texto, porque el objetivo no es simplemente producir un archivo de audio, sino conseguir cuanto antes el tono adecuado para la producción.
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Mi manera de trabajar una locución corporativa
Como locutora profesional en castellano y catalán, colaboro con productoras, agencias, realizadores y marcas que necesitan mucho más que una lectura correcta de un texto.
Necesitan encontrar una voz que entienda qué está intentando conseguir la pieza.
A veces será autoridad. A veces cercanía. A veces emoción. A veces energía.
Y otras veces, como en este proyecto de Serpis, será algo aparentemente sencillo pero tremendamente preciso: contar cien años de historia como si siguieran estando completamente vivos.
Trabajo desde mi estudio broadcast profesional y puedo grabar de forma autónoma a partir del briefing o mediante sesiones dirigidas en remoto.
Porque una buena locución no consiste únicamente en pronunciar perfectamente cada palabra. Consiste en entender por qué esa palabra está ahí.
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Ver el proyecto
Aquí puedes ver el vídeo completo: 100 años de Serpis. La aceituna que nunca falla.
Una historia de origen, familia, innovación y disfrute que demuestra que una marca puede cumplir cien años sin dejar de sonar actual.
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Trabajo en castellano y catalán desde estudio broadcast profesional, con posibilidad de realizar sesiones dirigidas en remoto y entregar audio preparado para integrar directamente en producción.